24 abril, 2018

OMRI BOEHM: KANT’S CRITIQUE OF SPINOZA

Vicente de Haro Romo
  
De HARO ROMO, Vicente. Omri Boehm: Kant’s Critique of Spinoza, Nueva York: Oxford  University Press, 2014, 280 pp., en Tópicos, Revista de filosofía, núm. 48, Universidad Panamericana, México, 2015, pp. 265-269.
  
Este sugerente libro de Omri Boehm propone una interpretación de la Crítica de la razón pura desde un nuevo y controvertido enfoque. La apuesta hermenéutica puede resumirse en una de sus frases: “la Crítica de la razón pura es spinozista en espíritu: lucha con el dogmatismo haciendo a la razón lo que Spinoza mismo había hecho a la revelación. Este es el sentido en el cual la Crítica de la razón pura de Kant es una crítica a Spinoza” (p. 183, mi traducción).

La frase es contundente y provocadora, porque la Kant-Interpretation suele entender de partida la “crítica de la Crítica” como dirigida a Leibniz y a Wolff. Ésa es la lectura estándar que el libro del profesor Boehm cuestiona, de una manera fecunda en cuanto a ideas nuevas e indicios prometedores, aunque a mi parecer no del todo convincente en algunas de sus conclusiones. El autor no sólo muestra un agudo conocimiento del pensamiento kantiano y del spinozista, sino una visión panorámica admirable del pensamiento moderno en general, que abarca a Jacobi, Lessing, Hamann, Reinhold, Schopenhauer, los ya mencionados Leibniz y Wolff y aprovecha intuiciones de Fichte y de Schelling. El volumen ofrece al lector una exposición y evaluación filosófica, no sólo de Kant y Spinoza, sino de la filosofía moderna en general.

Una revisión inicial del índice del libro puede hacer pensar en un tratado limitado a la filosofía teórica de Kant y Spinoza. El prefacio, sin embargo, rectifica esa primera impresión y muestra que el interés último del autor está de hecho en la filosofía práctica. En este sustancioso prefacio, Boehm explica la crítica de Jacobi al racionalismo ilustrado y su anuncio del nihilismo que éste generaría, dado que, según el fideísta Jacobi, toda filosofía desemboca en Spinoza. Boehm, siguiendo una intuición de Schelling (desarrollada en sus Investigaciones filosóficas sobre la esencia de la libertad humana y los objetos con ella relacionados, de 1809) aclara que el problema no es el panteísmo de Spinoza en sí, sino su mecanicismo. Y explica después cómo en su opinión, Kant, con Spinoza en la mira y con un interés práctico ante todo, deconstruye (con la segunda analogía de la experiencia) el principio de razón suficiente que conduciría a dicho mecanicismo y defiende el espacio para una “fe práctica”, tal como anuncia en el prólogo de la 2ª edición de la Crítica de la razón pura. Con esto, Boehm no sólo adelanta el núcleo argumentativo de su trabajo, sino que además da cuenta (de una manera bastante satisfactoria) del posterior dictum kantiano en la segunda Crítica, donde se afirma de modo intrigante que sin el idealismo trascendental, no quedaría más que spinozismo. Boehm pretende además hacer plena justicia, con este planteamiento, a la primacía de la razón práctica que Kant propone.

Separándome un poco del hilo argumentativo del texto, quiero subrayar que cuando Boehm hace anotaciones sobre la filosofía práctica de Kant muestra un conocimiento certero de la misma. A contracorriente de lecturas lamentablemente aún generalizadas, y aunque el escrito no tiene la ética por objetivo principal, Boehm parte correctamente de la conciencia de que la ética kantiana es teleológica, trasciende la formulación del mero imperativo categórico y es, además, capaz de incorporar en el juicio moral la relevancia de las consecuencias de la acción (coincide así con lo que ha subrayado la mejor y más reciente investigación en ética kantiana: estudios como los de Barbara Herman, Axel Hütter y otros1).

Retomo el objetivo central del escrito: el autor se pregunta por qué no se ha querido reconocer la “guerra silenciosa” de Kant contra Spinoza en la Crítica de la razón pura (incluso, desde la edición de 1781, antes del Pantheismusstreit, lo cual no habrían sabido ver historiadores tan connotados como Beiser, Zammito y Förster). En la introducción y el cuerpo del texto se encuentra ya el despliegue argumentativo: el capítulo primero defiende que el Kant precrítico fue spinozista, con la afirmación de que el argumento que prueba la existencia de Dios en el Beweisgrund conduce al monismo y al panteísmo, y esta concepción es después convertida en regulativa en la primera Crítica, en concreto en el ideal de la razón pura de la Dialéctica. Debo decir que este primer argumento no me persuadió del todo, en tanto depende de la interpretación de ciertos términos que pueden resultar muy ambiguos. Kant dice que el ser necesario contiene (enthält) al ser posible, pero pienso que esto puede ser hasta metafórico: lo contiene virtualmente, lo cual no supone que lo posible no tenga una cierta independencia ontológica, aún pensado como consecuencia o determinación del ser necesario.

El segundo capítulo se dedica a mostrar que la tesis del primer conflicto de la antinomia trascendental es spinozista y no leibniziana. Esto me parece muy fecundo al menos como ejercicio interpretativo, pues en efecto, desde la interpretación tradicional siempre resulta extraño cómo Leibniz puede estar de los dos lados de la antinomia, y sobre todo desconcierta que, en la visión de Kant, ex hypothesi, el muy cristiano y muy creacionista Leibniz pueda quedar del lado de la tesis que afirma la infinitud y eternidad del mundo. Spinoza parece, en este sentido, una opción más consistente, y aunque Kant afirma que la antítesis de esta primera antinomia es “puro empirismo”, podría –como sugiere Boehm- estarse refiriendo con ello al mecanicismo spinozista.

El capítulo tercero se dedica, como es natural, al tercer conflicto de la antinomia trascendental, muy conectado con el primero. De nuevo de modo muy interesante, Boehm explica que la antítesis no puede ser leibniziana –pues Leibniz no niega la libertad, es compatibilista. El problema aquí, de nuevo, es Spinoza, y éste es justo el reto a la razón práctica que, en la segunda edición de la Crítica de la razón pura lleva a Kant a decir que su idealismo trascendental refuta para siempre el fatalismo, y en la Crítica de la razón práctica le conduce a mencionar directamente a Spinoza como rival. Esto conduce a Boehm a explicar cómo el intento spinozista de un compatibilismo propio, distinto al leibniziano, fracasa en tanto presupone el alcance de “ideas adecuadas” respecto a la sustancia infinita, lo cual no se logra ni por su versión del argumento ontológico ni a través de sus atributos (extensión y pensamiento).

El siguiente subtítulo es el más específicamente metafísico. El autor insiste en la dependencia de Spinoza respecto al argumento ontológico (no sólo respecto a su propia versión, sino también respecto a la versión original anselmiana) y muestra que Kant no sólo lo desarma con la bien conocida afirmación de que la existencia no es un predicado, sino también –y volvemos aquí a la primacía de la razón práctica– con la distinción entre el ser y el deber ser (is/ought) como telón de fondo. Aunque ésta es una idea arriesgada (parece mezclar demasiado los usos distintos de la razón invocando el práctico en una cuestión netamente teórica), la idea es sumamente atractiva: si usamos el principio de razón suficiente para enfrentar nuestros angustiantes por qués, es precisamente por la contingencia del mundo, porque las cosas podrían ser distintas, de modo que el itinerario leibniziano-spinozista que termina negando dicha contingencia en nombre del principio de razón suficiente es más bien inconsecuente.

Estos apartados son, por su temática, los más intrincados conceptualmente y también los más controvertidos. Uno puede conservar la reserva de si no sería mejor atender a la tradición hermenéutica y a esas cartas donde Kant dice no dedicar tal atención a Spinoza, o pensar simplemente que las posturas de las antinomias no tienen por qué corresponderse a la letra y sin residuo con lo defendido por los autores racionalistas y empiristas, sino conformar alternativas de pensamiento por las que el discernimiento crítico transita necesariamente sin dar tanto peso a su adscripción autoral en específico.

El capítulo final es más histórico: narra con lujo de detalles el Pantheismussstreit y explica así que ese Kant, supuestamente spinozista en su juventud, y rabioso anti-spinozista en su madurez, salga a la luz en la edición B de la Crítica de la razón pura y se anime a defender la fe práctica, la libertad y la moralidad frente al filósofo judío. El capítulo es un cierre adecuado para la argumentación presentada, y tiene además un amplio interés por los textos de Jacobi, Lessing y Mendelssohn  a los que refiere, detallando una polémica que es de suma importancia también para los interesados en Fichte, Schelling o Hegel, como se sabe todos a su manera afectados por esa disputa y los últimos particularmente reivindicadores sui generis del spinozismo.

Aunque, como he mencionado ya, las conclusiones del volumen me parecen discutibles, recomiendo su lectura independientemente de los acuerdos o desacuerdos conceptuales, porque creo que Omri Boehm ha hecho lo que un verdadero intérprete filosófico debe hacer: abrir una nueva alternativa de lectura, bien fundada en lo argumentativo, que aporte efectivamente a la comprensión y cuestione las ideas preestablecidas. Incluso si ponemos en duda su acceso a la intentio auctoris y nos preguntamos si Kant en realidad, desde antes de 1785 (fecha de arranque del Pantheismusstreit) tenía en la mira a Spinoza, si lo tenía en mente en la primera Crítica de la manera que Boehm afirma a contrapié de algunas menciones epistolares en las que Kant parece rechazar el diálogo con el panteísmo spinozista, o si (como ha hecho ya algún spinozista) cuestionamos su lectura del propio filósofo judío, hay que admitir que es sumamente interesante y fecundo releer algunos pasajes de la Crítica con estas interrogantes en mente, y propiciar cierto escepticismo frente a las ideas preconcebidas.

Por lo mismo, quedo expectante ante una promesa que Boehm nos deja al paso en su volumen: un próximo estudio dedicado específicamente a la “fe práctica” kantiana. Creo que será tan interesante como Kan’s Critique of Spinoza y que será también de utilidad para los interesados en Kant y en la filosofía moderna en general.

Nota

1. V.g. en Herman, Barbara, The Practice of Moral Judgement, Massachussets: Harvard University Press, 1993 y en Hutter, Axel, Das Interesse der Vernunft: Kant ursprüngliche Einsicht und ihre Entfaltung in den traszendentalphilosophischen Hauptwerken, Hamburgo, Meiner, 2003.

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