Ana Leila Jabase
JABASE, Leila Ana. “Trazos y vestigios. El rol de la imaginación en los
afectos”, en La fortaleza del alma y el
cuerpo en la teoría spinoziana de los afectos (Tesis de licenciatura), Universidad Nacional de Córdoba, Facultad de Filosofía y Humanidades,
Escuela de Filosofía, Córdoba, 2017, pp. 61-79.
I. La potencia de la imaginación y los vestigios de los cuerpos
La capacidad de formar imágenes, así como la
relación entre el pensamiento y la sensibilidad, ha sido, en general, un objeto
de reflexión común a los principales pensadores del seiscientos. Entretejida en
la trama de las facultades humanas y el problema del conocimiento, atraviesa
las distintas teorías del período moderno, en un momento histórico en el cual
abundaron todo tipo de profetas e intérpretes de signos divinos a la par del
desarrollo de una filosofía de la naturaleza. Esta última buscaba,
principalmente, establecer los linderos entre la razón y la fe y unificar el
estudio del mundo mediante la identidad de sus leyes, así como también
comprender la naturaleza humana misma. En ese sentido, la problemática de la
imaginación emerge con gran fuerza, en un intento por elucidar en qué medida
prefigura el objeto de los deseos de los hombres, así como también hasta qué
punto determina las emociones y expresa el modo de actuar y de proceder de los
mismos en el marco de la vida afectiva. En el caso de Descartes, en su
concepción juvenil de las facultades, encontramos que le confiere prioridad al
conocimiento que se origina en el entendimiento, al cual han de subordinarse
las funciones propias de la imaginación, los sentidos y la memoria. En sus Reglas para la dirección del espíritu,
vemos cómo la imaginación es concebida como un auxilio del entendimiento para
el descubrimiento de las verdades buscadas y su comparación con las conocidas.
A su vez, en el marco de los sentidos externos y en cuanto que son parte del
cuerpo, sienten sólo pasivamente, “del mismo modo que la cera recibe del sello
la figura”.[150] También es asociada a la falsa opinión o a la posibilidad de
incurrir en el error en el marco de la experiencia, en la medida en que si se
actúa de modo apresurado, sin la precaución y atención necesarias, se
establecen juicios a la ligera y sin fundamento, volviéndola así incierta y
engañosa.[151] Igualmente Hobbes, que sin duda es uno de los predecesores de
Spinoza que, –junto con el filósofo francés– más lo influenciaron, también le
dedica gran atención a la imaginación. La concibe como siendo “una sensación
que se debilita; [una] sensación que se encuentra en los hombres y en muchas
otras criaturas vivas, tanto durante el sueño como en el estado de vigilia”.[152]
Para explicar dicha debilitación de las sensaciones, Hobbes recurre a una
metáfora: es algo análogo “a como la luz del sol obscurece la de las estrellas”.
En efecto, las estrellas no ejercen menos en el día que por la noche la virtud
que las hace visibles. Sin embargo, siendo predominante la luz de sol, no nos
impresiona la de las estrellas. De igual modo ocurre con la imaginación: cuando
apartamos la vista de cualquier objeto, la impresión que hizo en nosotros
permanece, pero otros objetos nuevos más presentes vienen a impresionarnos, de
modo tal que la imaginación del pasado se obscurece y se debilita. Otro
problema será para Hobbes la dimensión política de la imaginación, cuando la
misma no se distingue del ensueño y de toda clase de fantasías. Fácilmente
puede tornarse en superstición, donde personas ambiciosas de poder o
simplemente hombres con malicia “abusan de las gentes sencillas”.[153]
Ahora bien, ¿en qué lugar se ubica el análisis
que Spinoza hace de la imaginación, y en qué medida constituye un enfoque
original que lo distingue de sus predecesores? Sobre ello intentaré echar luz
en las páginas que siguen. Veremos que Spinoza también le asigna un lugar en el
proceso del conocimiento, pero sin agotarse en ello. Por el contrario, el
filósofo holandés establece una estrecha relación entre la imaginación y la
corporalidad, así como entre el concepto de potencia y la constitución de la
esencia actual de cada modo de la naturaleza.
Considero que Spinoza plantea una teoría de la
imaginación que ha de ser concebida bajo tres aspectos, los cuales guiarán el
presente análisis: el primero, en tanto que género de conocimiento que se
identifica con el más inferior de todos, que es el conocimiento mediante
signos; el segundo concebido como virtud, es decir, que implica un conatus
determinado, y que puede constituirse como una expresión de la propia potencia;
y el tercero –que también puede ser visto como un desprendimiento del anterior–
.en tanto que expresión de la constitución del propio cuerpo.
