18 de marzo de 2017

Universalismo y singularidad en la ‘Ética’ de Spinoza

Aurelio Sainz Pezonaga

SAINZ PEZONAGA, Aurelio. Universalismo y singularidad en la Ética de Spinoza, en Montserrat Galcerán Huguet y Mario Spinoza Pino (eds.), Spinoza Contemporáneo, Tierradenadie ediciones, Ciempozuelos, 2009, pp. 133-160. PDF

Sin duda, uno de los lugares que más se prestan a equívocos y más paradojas suscitan de los no pocos que pueblan la obra de Spinoza es el recurso a una idea de hombre en el que éste se apoya para desarrollar la Parte IV de la Ética. No es sólo que las ideas universales (y expresamente señalada la de hombre) habían sido poco antes criticadas en la misma Ética, en tanto que imaginarias (Ética, II, 40, esc. 1). Es además, y sobre todo, que la idea de hombre en cuanto modelo de la naturaleza humana sólo parece encontrar sentido si es usada como criterio de decisión por el que o bien se elige imitar ese modelo o bien rehuirlo.

El problema de la idea de hombre lo arrastran por tanto igualmente las ideas de bien y de mal que Spinoza define a partir de ella en el Apéndice de la Parte IV. Ya que, ¿qué función podría tener considerar o conocer algo como bueno o malo si no es para elegir lo bueno y rechazar lo malo? Claramente, la idea de hombre y su uso como modelo o criterio a partir del cual establecer qué es lo bueno y lo malo están enraizados en el marco de inteligibilidad de la creencia en la voluntad libre.

Sabemos, por otro lado, que la ética de Spinoza no sólo niega la voluntad libre, sino que la combate activamente. La ética de Spinoza es una ética contra la creencia en la voluntad libre en tanto que facultad de elección. No es que su teoría la elimine, como apunta Atilano Domínguez en la Introducción a su traducción de la Ética (Spinoza, 2005: 17), sino que la combate expresa y particularmente. Y la diferencia es significativa, nos sitúa en marcos de lectura realmente distintos. Es más, Spinoza considera que la lucha contra la creencia en la libre decisión de la mente es una componente esencial del deseo racional de aumentar la libertad o potencia. Así las cosas, ¿cómo podemos entonces explicar este recurso a la idea de hombre?

Mi tesis es que el carácter paradójico del uso por parte de Spinoza de la idea de hombre libre disminuye totalmente –o al menos considerablemente– si su propuesta se aprecia desde una visión materialista de su filosofía, más en concreto desde un materialismo polémico. El universal de hombre que Spinoza construye –o, como él mismo dice, “forma”– en la Parte IV de la Ética puede entenderse bien en tanto que universal estratégico.

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