Carlos Mendes
Spinoza describe tres géneros del
conocimiento, el primero es el género del conocimiento de las afecciones o de
las pasiones, el segundo es el de las relaciones o razonamiento y el tercero es
el de las esencias o sabiduría y beatitud.
Estos tres géneros del conocimiento
no son entes teóricos o entidades abstractas, separadas de la existencia misma,
son cada uno de ellos modos o maneras de ser y obrar en la existencia, es
decir, modos de la existencia en acto. Implican una descripción del por qué
actúan los modos existentes de determinada manera y no de otra. No hay manera
de existir por fuera de estos tres géneros del conocimiento o modos de la
existencia.
Los géneros del conocimiento de
Spinoza son sistemas, construcciones o composiciones de ideas, como cualquier
conocimiento. Ellos mismos no son otra cosa, ni tienen otras cualidades, que
las de las ideas que los componen. De acuerdo a las ideas que formamos en
nuestra mente es el mundo en el que transcurre nuestra existencia.
Las ideas del primer género del
conocimiento expresan al cuerpo como aquello por lo que ellas son concebidas,
es decir, recibidas. Expresan las afecciones del cuerpo, del que son ideas,
pero nada expresan sobre las causas de esas afecciones.
Estas ideas de nuestra mente son
concebidas por las afecciones del propio cuerpo, son su efecto, dichoso o
desdichado, expresan dichas o desdichas del cuerpo existente en acto. Dependen
absolutamente de las afecciones o pasiones corporales, son ideas pasión o ideas
afección (affectio).
Para Spinoza, estas ideas son
absolutamente inadecuadas, en el sentido que nada expresan sobre la naturaleza
de sus causas. La adecuación (ad-ecuación) surge de una ecuación elemental y
primera, causa=efecto, a toda causa le corresponde un efecto, y viceversa, todo
efecto corresponde a una causa, lo adecuado o inadecuado de una idea está en
relación con aquello que expresa sobre su causa.
En las ideas del primer género,
causa y efecto se encuentran adheridos, pegoteados e indiscriminados. Sólo
expresan al cuerpo como efecto de una afección, pero nada conocen ni pueden
expresar sobre las causas de la afección del cuerpo del que son ideas. Sólo
expresan la naturaleza del ideando, pero nada expresan sobre la naturaleza de
la idea, ni sobre su causa.
Estas ideas son absolutamente
finitas por su causa, desaparecen instantáneamente cuando desaparece la
afección corporal o el cuerpo mismo del que son ideas. Es la gacela que huye
por el olor o la visión del tigre, pero cuando el tigre no está, para ella no
existe.
Las ideas del primer género, ideas afección o ideas pasión, sólo se pueden padecer, son afecciones pasivas. Expresan las afecciones del propio cuerpo, del que son ideas y que es su causa, pero nada expresan sobre las causas de esas afecciones. Provocan reacciones instantáneas ante la afección corporal, pero no hay en ellas nada que permita provocarlas o evitarlas, no hay memoria, ni registro de la propia existencia, más allá de la perseverante y persistente afección corporal instantánea. Las criaturas que existen en el primer género del conocimiento, viven un eterno aquí y ahora, sin idea alguna del pasado ni futuro.
En este estado de cosas existir es
padecer y dejar de padecer es dejar de existir (E5p42esc). Estas ideas son
absolutamente corporales, pura emocionalidad o afección corporal sin
racionalidad alguna. Las dichas y desdichas del primer género son absolutamente
corporales, puro choque de cuerpos y azar de los encuentros, la carencia de
racionalidad impide todo intento de organización de los encuentros en la
existencia, el primer género del conocimiento es una cárcel inexpugnable de
padecimientos, dichosos o desdichados, es la cárcel de la mismidad. A este
género del conocimiento corresponden todas las criaturas cuyas mentes nunca
acceden a la razón.
