2 de junio de 2012

Alberto Toscano / The Politics of Spinozism


Leonora Carrington
Muchos estudiosos lo han señalado, la relación de Baruch de Spinoza con la historia y la práctica de la filosofía es única, singular. Es cierto que a menudo la academia lo ubica como un representante de la tradición racionalista, sin embargo, Spinoza repetidamente ha emergido como Antonio Negri lo llamó una "anomalía salvaje". Ya sea en la Ilustración radical de finales del siglo XVII y en el XVIII, ya en la controversia sobre panteísmo que fuera tierra fértil para la formación del idealismo alemán o en el radicalismo filosófico catalizado por el mayo de 1968, Spinoza ha sido invocado repetidamente como un punto de referencia e inspiración en los momentos cuando el sentido mismo de la filosofía y su relación con el mundo contemporáneo ha estado en juego. Así, el punto de partida de Alberto Toscano en su ensayo “The Politics of Spinozism” es la pregunta: ¿Cómo es que un filósofo reconocido por un pensamiento sub specie aeternitatis podría desempeñar un papel tan contundente en los debates sobre lo que Michel Foucault llamó "la ontología del presente"? Con el objetivo de abordar esta cuestión, Toscano se concentra específicamente en la última "ola" del spinozismo y se centra en tres pensadores que han desempeñado un papel crucial en el reciente resurgimiento del interés en la obra del filósofo holandés: Gilles Deleuze, Etienne Balibar y Antonio Negri. Nuestro autor se pregunta específicamente cómo Spinoza ha servido de acicate para estos tres pensadores radicales en sus preocupaciones sobre el significado de la política, la democracia y el bien común. La estrategia teórica de Toscano consiste en examinar tres conceptos claves mediante los cuales Deleuze, Balibar y Negri, respectivamente, afirman la importancia de la ontología y la ética de Spinoza en la explicación del estado actual de la política: composición, comunicación y constitución.