24 de octubre de 2013

Conatus

El conatus es un concepto que aparece por primera vez en la tercera parte de la Ética; su significación original la adquiere a partir de una ontología de la potencia – [c]ada cosa se esfuerza, cuanto está en ella, por perseverar en su ser. (E3p6) Cada cosa es una expresión de la potencia infinita de Dios, una especie de inercia existencial por la cual la cosa resiste a cualquier intento de destruirla:

Las cosas singulares, en efecto, son modos por los cuales se expresan de cierto y determinado modo los atributos de Dios (por E3p25c); esto es, (por E3p34), cosas que expresan de cierto y determinado modo la potencia de Dios, por la cual Dios es y obra; y ninguna cosa tiene en sí nada por lo cual pueda ser destruida, o sea, que quite su existencia (por E3p4), sino que, por el contrario, se opone a todo lo que pueda quitar su existencia (E3p5); por tanto, se esfuerza, cuanto puede y está en ella, por perseverar en su ser. (E3p6dem)

El conatus no es una propiedad temporal o accidental de la cosa, algo que la cosa pueda prescindir, sino supone un tiempo indefinido –El esfuerzo con que cada cosa se esfuerza por perseverar en su ser, no implica ningún tiempo finito, sino indefinido. (E3p8) Desde una perspectiva ontológica, es posible comprender la duración del proceso de determinación de la cosa; así como distinguir una cosa de otra, cuanto que estas parcelas de potencia son distintas una de otra –el [conatus] es la naturaleza misma o la esencia de cada cual; luego, el [conatus] de cada individuo se diferencia [] cuanto la naturaleza o la esencia del uno difiere de la esencia del otro. (E3p57dem)

Spinoza insiste en que el conatus es la esencia actual de la cosa misma (E3p7). En este sentido, cada cosa contiene la causa o la razón inmanente de su esfuerzo o tendencia. El conatus, en tanto expresión determinada de la potencia divina, es un quantum finito de potencia, es decir, un modo finito y limitado que tiende a perseverar en su ser. No hay una distinción real entre la cosa y su tendencia por conservarse a sí misma. El esfuerzo por perseverar en su ser debe ser entendido como una afirmación dinámica y activa de la cosa singular. La cosa existente es la potencia actual de una causa. Esta es una potencia de cada cosa, inherente a su propio esfuerzo, mismo que es en sí continua determinación, sin objeto ni fin. Es un principio innato de actividad.

En la tercera parte de la Ética Spinoza se enfoca principalmente en las manifestaciones del conatus en los seres humanos, en particular se enfoca en los fenómenos mentales, si bien cada fenómeno o estado mental –debido al paralelismo--, tiene necesariamente su correlato corporal. En la mente, el conatus de un individuo se manifiesta en sí como una volición, no se entienda la facultad abstracta de la voluntad, sino como afirmaciones o negaciones particulares. Cuando un individuo se le considera como una unidad de mente y cuerpo, su conatus consiste en un apetito. Cuando un individuo es consciente de su apetito, se le llama deseo:

Este esfuerzo, cuando se refiere al alma, se llama voluntad, pero cuando se refiere a la vez al alma y al cuerpo, se denomina apetito; por ende, no es nada más que la esencia misma del hombre, de cuya naturaleza se sigue necesariamente lo que sirve para su conservación; y, por tanto, el hombre está determinado a obrar esto. Además, entre el apetito y el deseo no hay ninguna diferencia, sino que el deseo se refiere generalmente a los hombres en cuanto conscientes de su apetito, y por ello puede definirse así, a saber: El deseo es el apetito con conciencia de él. (E3p9e)

El conatus es, en y por sus efectos, un esfuerzo en acto, una potencia activa de afirmación y resistencia de una cosa frente a cualquier otra cosa externa que pudiere vulnerar su perseverancia indefinida. Es el apetito de afirmación y resistencia inmanente que juega en la relación de potencias. En este sentido, el esfuerzo de perseverancia de la cosa está siempre en conformidad con los afectos que expresan su grado de potencia y, además, la determinan.

alm

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Renata Vargas Correa 6A Instituto Asuncion de México

Anónimo dijo...

Isabel Garibay Toussaint 6A Instituto Asunción de México

Anónimo dijo...

Andrea Medina 6°A Insitituto Asunción de México

Anónimo dijo...

Diego Alberto Lozano Flores, 6ºA
Instituto Asunción de México.