15 de abril de 2010

Judith Butler y la situación filosófica

¿Qué es una situación filosófica? ¿Qué de las circunstancias justifica la intervención de la filosofía? –se pregunta Alain Badiou en su libro Filosofía del presente. No todo, por cierto, no cualquier discurso. En este texto, Badiou nos sugiere una definición provisional: ‘una situación es filosófica, o ‘para’ la filosofía, cuando impone la existencia de una relación entre términos que, en general, o para la opinión establecida, no pueden tener relación. Una situación filosófica es un encuentro. Un encuentro entre dos términos esencialmente extraños, uno respecto del otro.’

Según Badiou, las tareas de la filosofía en relación con las situaciones son:

En primer lugar, iluminar las decisiones o elecciones fundamentales de la existencia o del pensamiento. Su tarea es clarificar la elección. Debemos decidir entre dos tipos de pensamiento, por ejemplo, entre el miedo y la libertad, entre la opresión y la libertad.

En segundo lugar, iluminar la distancia entre el pensamiento y el poder, la distancia entre el poder y el valor. Medir esa distancia, por ejemplo, entre la razón de Estado y la idea de justicia. Aquí no hay discusión verdadera. El poder significa violencia, mientras la justicia no conoce otros imperativos que sus propios principios. Porque el tiempo propio de la justicia no puede integrar los intereses del poder, se ejerce la violencia, mostrando así que entre el poder y la justicia no hay medida común. Sin embargo, esta situación ilumina un valor universalizable, común, la búsqueda del no-poder, esto es, rechazar y resistir el poder.

En tercer lugar, iluminar el valor de la excepción. El valor del acontecimiento. El valor de la ruptura. Y esto, contra la repetición de un pasado de exclusiones e injusticias.

De todo esto se trata el discurso que Judith Butler dirigiera, ayer miércoles 14 de abril, a los estudiantes de la Universidad de California en Berkeley convocando a la universidad a rechazar selectivamente las inversiones en compañías responsables de crímenes de guerra en Israel y otras partes del mundo. El 18 de marzo próximo pasado, los estudiantes del Senado de la universidad votaron un acuerdo, por 16 votos a favor y 4 en contra, que rechazaba las inversiones en las empresas transnacionales General Electric y United Technologies por ser responsables de crímenes de guerra en la ocupación ilegal de la franja de Gaza por parte de Israel. Una semana después, el presidente del Senado vetó el acuerdo.

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