19 de diciembre de 2013

Potentia

A través de los años el concepto de potencia (potentia) adquirió paulatinamente mayor importancia en la obra de Spinoza, aunque nuestro filósofo nunca la definió explícitamente. En la Ética, la potencia deriva en un poder activo que se le atribuye a todas las facultades humanas--entendimiento, mente, razón, cuerpo, etc. La potencia no debe entenderse como potencialidad o posibilidad, sino como actividad; de ahí que pierde su significado pasivo en el sentido aristotélico. La potencia de una cosa es la esencia activa por medio de la cual produce los efectos inherentes a su naturaleza, esto es, la potencia de conservar su propia naturaleza, su propio ser. Podemos afirmar sin ninguna reserva que la filosofía de Spinoza es una ontología de la potencia.

El paradigma de la identidad entre potencia y actividad es Dios. Dios como sustancia produce todas las cosas, que son concebidas en su entendimiento infinito. No hay ninguna diferencia entre su potencia y su actividad. Spinoza entonces identifica la potencia de Dios con su esencia, misma que expresa su infinita naturaleza de la que se siguen por necesidad infinitas cosas, en infinitos modos.

La potencia de Dios es su esencia misma. (E1p34)

En efecto, de la sola necesidad de la esencia de Dios se sigue que Dios es causa de sí y de todas las cosas. Luego, la potencia de Dios, por la cual son y obran Él mismo y todas las cosas, es su esencia misma. (E1p34dem)

La identidad de la esencia y la potencia también se predica de los modos de la sustancia:

Dada la esencia de una cosa cualquiera, de ella se siguen necesariamente ciertas cosas, y las cosas no pueden más que aquello que se sigue necesariamente de su determinada naturaleza; por lo cual, la potencia o el esfuerzo de una cosa cualquiera con el que ya sola, ya con otras, obra o se esfuerza por obrar algo, esto es, la potencia o el esfuerzo con que se esfuerza por perseverar en su ser, no es nada aparte de la esencia dada o actual de la cosa misma. (E3p7dem)

La potencia de los modos finitos es sólo una parte de la infinita potencia de Dios quien expresa su esencia de una manera determinada. Por tanto, cada cosa trata de conservar su ser y afirmar, proporcionalmente a su potencia, todas las consecuencias inherentes a su esencia.

La potencia por la que las cosas singulares y, por consiguiente, el hombre, conservan su ser, es la potencia misma de Dios o sea de la Naturaleza […] en cuanto puede explicarse por una esencia humana actual. (E4p4dem)

La potencia de las cosas singulares, finitas y limitadas, toma la forma de una fuerza o esfuerzo (conatus) porque debe resistir las causas externas, que algunas veces son contrarias a su naturaleza y pueden destruirlas. Ahora bien, las causas externas pueden aumentar o disminuir la potencia del hombre cuando poseen una naturaleza en común.

La potencia por la cual una cosa singular cualquiera y, por consiguiente, el hombre, existe y opera, no es determinada sino por otra cosa singular. (E4p29dem)

…la potencia humana es extremadamente limitada e infinitamente superada por la de las causas externas. (E4ap32)

alm