27 de mayo de 2013

Spinoza. Relación y contingencia

Francisco José Martínez

MORFINO, Vittorio. Relación y contingencia, Brujas, Buenos Aires, 2010, 126 pp.

Nos encontramos con un libro que reúne dos importantes trabajos de Vittorio Morfino
donde se continúa su proyecto de construcción de un nuevo materialismo a partir del círculo
hermenéutico que conecta a Spinoza con Althusser o que contempla la obra de Spinoza
desde la problemática althusseriana. Las dos tesis del libro son: que en Spinosa se puede
encontrar una ontología de las relaciones que supone un primado de la estructura sobre sus
elementos, en consonancia con las tesis althusserianas de los años sesenta y setenta, y que
se da en Spinoza el primado del encuentro (contingente) sobre la forma, en consonancia
con el materialismo aleatorio o materialismo del encuentro que Althusser desarrolló en los
años ochenta.

Respecto a la cuestión de la relación, Morfino parte de la prohibición aristotélica de pensar la substancia como relación, el respeto de dicha prohibición por parte de Locke y Leibniz y su olvido por Kant y Hegel. Para Morfino se trata de establecer una ontología de las relaciones que no sea idealista ni teleológica y para ello parte de la obra de Enzo Paci,
fenomenólogo y marxista italiano que se esforzó por construir una filosofía relacional no idealista que excluye la identidad cerrada del universo y concibe la relación como abierta, lo que permite una ética relacionista basada en que el individuo puede organizar los elementos del mundo a través de nuevas relaciones. Paci pasa de la noción de sustancia como lo que está en sí a la noción de acontecimiento como aquello que existe por otro y en relación a otro.

Morfino se pregunta por el estatuto de la relación en la obra spinoziana y constata primero
su estatuto mental y su cercanía a las denominaciones extrínsecas. Mientras que las
propiedades remiten a la interioridad de una esencia, la relación se refiere a la exterioridad
de una existencia. Pero es en el tratamiento de las pasiones donde Morfino descubre la
importancia de la relación en la obra de Spinoza. Partiendo de la traducción de la locución
“passionibus obnoxious” como “atravesado por las pasiones”, Morfino constata que las
pasiones no serían tanto propiedades de una naturaleza humana genérica sino más bien relaciones que atraviesan al individuo constituyendo su imagen de sí y del mundo. El individuo
en Spinoza no sería una esencia ni un sujeto sino la relación entre un exterior y un interior
que se constituye mediante las relaciones que establece con los demás individuos y cosas
exteriores. Vemos, pues, como se pasa de una noción de relación como mero ente de razón
a una noción constituyente de relación, ya que las pasiones son relaciones que constituyen
tanto el individuo aislado como el individuo social que es la multitud a través de la práctica.
Retomando la distinción de Leibniz entre las relaciones de comparación y las relaciones
de concurso, Morfino dice que en Spinoza las relaciones entendidas como conveniencias
son entes de razón, pero las relaciones entendidas como concurso son constitutivas en el
plano ontológico.

Una ontología de la relación exige revisar la noción misma de ontología que ya no puede ser una filosofía primera sino que es siempre una filosofía segunda que tiene que ser pensada siempre en el abismo de lo aleatorio, en el marco de una filosofía del encuentro y de la contingencia que lejos de ser una filosofía primera es precisamente su interdicción
metodológica, en palabras de Morfino.

El segundo trabajo se basa en la noción althusseriana de un materialismo aleatorio y de
la contingencia que supone el primado del encuentro sobre la forma, sin abandonar la idea
del primado de la relación (estructural) sobre los elementos, lo que supone que el materialismo aleatorio tiene que ser pensado sin renunciar al racionalismo estructuralista. Partiendo de la idea marxista, pasada por Althusser, del primado de la lucha de clases sobre las clases en conflicto, es decir, del primado de la relación sobre los elementos relacionados, la cuestión es si este primado conduce a un teleologismo o a una toma en consideración del azar y la contingencia. Frente a la armonía preestablecida leibniziana y la astucia de la razón hegeliana que ponen la relacionalidad al servicio de una teleología, Marx despliega un modelo
que no es mecanicista ni orgánico sino un modelo basado en la causalidad inmanente spinoziana, sin conciencia clara de este apoyo metodológico.

El materialismo aleatorio que Althusser esboza en los años ochenta es un materialismo
de la lluvia (epicúrea), la desviación, el encuentro y la consistencia de los átomos que chocan
entre sí. Para que un ser sea, es preciso que un encuentro haya tenido lugar; y cada
encuentro es el resultado aleatorio del encuentro de series causales entre las que se establece cierta afinidad. Cada encuentro es aleatorio tanto en sus orígenes como en sus efectos, lo que impide cualquier teleología finalista. En Althusser confluirían dos lluvias: la lluvia epicúrea de los átomos en el vacío y la lluvia del paralelismo entre los atributos infinitos de
Spinoza. Frente a Aristóteles que defiende el primado del intelecto y la naturaleza sobre el
azar y la fortuna, en el materialismo aleatorio las formas son el resultado de la combinación
exitosa de diferentes causalidades necesarias que producen una organización que perdura.
Hay, pues, un primado del encuentro sobre la forma, ya que ésta es el producto de uno o más
encuentros exitosos. La contingencia no es aquí una excepción de la causalidad, como en
Aristóteles, sino que la necesidad es el resultado del devenir necesario de los encuentros
contingentes. Para esta consideración Althusser utiliza a Darwin contra Hegel al considerar
que las formas naturales emergen como resultado del encuentro complejo de un número muy
amplio de elementos constituyentes. El mundo de las formas naturales es el resultado del
entrelazamiento de diversas necesidades aleatorias, carentes de un proyecto definido o telos.

Concluimos recomendando la lectura de este interesante libro que desarrolla un materialismo
aleatorio y relacional que tiene en Spinoza, Darwin, Marx y Althusser sus hitos más sobresalientes y que puede ser un útil antídoto contra los diversos tipos de espiritualismos y misticismos tan extendidos actualmente.

Boletín de bibliografía spinozista, no. 13, Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, vol. 29, no. 1, 2012: 393-395.