16 de noviembre de 2009

¿Rawls o Cohen?

Durante un partido de futbol, en Holanda, un jugador del equipo de rojo -el Ajax- sufrió una falta y quedó lesionado, caído en el pasto. Uno de los jugadores del equipo adversario de amarillo –el Den Haag-- como es habitual, tiró la pelota afuera para que el jugador fuere atendido.

Cuando el jugador estuvo recuperado, el saque correspondía al Ajax (de rojo) y, como manda la caballerosidad, un jugador del Ajax quiso devolver la pelota para el campo adversario. Solo que por mala fortuna, sin querer, terminó en gol. Ver enseguida el video para conocer la respuesta de los jugadores.
video

El video ilustra por analogía un importante debate en la filosofía política contemporánea acerca de si los principios de la justicia deben aplicarse a las reglas que establecen las estructuras básicas de la sociedad, como cree Rawls, o si, también, deben aplicarse a las actitudes y conductas de los individuos, como piensa Cohen. La anécdota del juego nos sugiere las siguientes reflexiones:

¿Las reglas del juego no se mostraron externas, ajenas, a la situación real de los jugadores en ese momento del partido de futbol?
Si bien las reglas del juego valen para todos. ¿Son válidas en todo tiempo? ¿No se trata de reglas abstractas que no se concretan en el juego real y de las que los jugadores no pueden escapar?

¿La intervención de los jugadores en la construcción de un consenso de equidad no supera efectivamente la abstracción que las reglas imponen sobre las condiciones de juego?
¿No superaron los jugadores el interés personal y de grupo? ¿Los jugadores no afirmaron al tiempo un punto de vista universalizable como base en la construcción de una competencia entre iguales?
¿Los jugadores no rebasaron la lógica del juego y se relacionaron entre sí en un espíritu de igualdad y comunidad?
En otras palabras, ¿No estarían vacíos los principios de la justicia aplicados a las instituciones de la sociedad sin las creencias sobre la justicia de las personas? ¿No depende la idea de la justicia de una sociedad, en última instancia, de las creencias y decisiones de los sujetos morales, autónomos?
¿No es posible, deseable, proyectar estas normas y valores en las estructuras básicas de la sociedad?