Juan
Vicente Cortés y Vicente Montenegro
Vittorio Morfino (1966)
es profesor de filosofía de la Universidad de Milano-Bicoccia, ha sido profesor
visitante de las universidades de São Paulo y de París I, Panthéon-Sorbonne. Es
autor de Il tempo e l’occasione.
L’incontro Spinoza Machiavelli (LED Edizioni, 2002), Incursione spinoziste. Causa, tempo, relazione (Mimesis, 2002), Il tempo della moltitudine
(Manifestolibri, 2005) y Spinoza e il non
contemporaneo (Ombre Corte, 2009). En español ha publicado Relación y contingencia (Encuentro,
2010), El tiempo de la multitud
(Tierradenadie 2014), y El materialismo
de Althusser (Palinodia, 2014). Actualmente se desempeña como editor de las
revistas Quaderni Materialisti y Décalages.
Nos gustaría partir por un cuadro bien general, en el que nos pudieras contar
desde tu trayectoria, tu carrera, tu formación, cómo llegas a Spinoza, y cuál
es el camino que sigues para llegar a Althusser, o si acaso el orden ha sido el
inverso, y qué problemas motivaron esa búsqueda.
El
punto de partida fue Marx. Yo estaba estudiando Marx en la universidad, y
estaba muy interesado en su pensamiento. Encontré a Althusser en ese recorrido,
y Althusser dice que para entender a Marx es necesario hacer un détour, una
desviación, un pasaje por Spinoza. Pero eso fue muy temprano, cuando estaba
estudiando. Se puede decir que nunca salí de ese triángulo.
¿Estamos hablando de los ‘80s?
Eso es a fines de los ‘80s e inicios
de los ‘90s. Y luego comencé mi tesis de “laurea”, que no es la tesis de
doctorado, es la tesis de maîtrise,
que en Italia es un poco diferente a como es en Francia, es una verdadera
tesis, aunque ahora eso ha cambiado. El proyecto inicial de mi tesis fue sobre
Marx y Spinoza, aunque después me di cuenta que no había mucho Spinoza en Marx.
Entonces el problema cambió hacia la comprensión histórica de por qué Marx no
podía leer a Spinoza como un materialista, pues Althusser dice que es el único
ancestro, el único antecesor filosófico de Marx. Entonces comencé a reconstruir
la imagen, la función teórica de Spinoza en la tradición alemana, de Leibniz a
Hegel, y en Schelling… Eso fue muy interesante, porque es precisamente a partir
de una demarcación constante de la tradición alemana que después yo he
construido mi propia interpretación de Spinoza. Fue muy interesante porque se
puede encontrar en esta tradición un verdadero esquema de interpretación muy
potente: en Leibniz, en Jacobi… Un esquema interpretativo muy potente que se
impone a la lectura de Spinoza. Por ejemplo, en Italia, en el siglo XX, el
esquema alemán de lectura fue muy fuerte. Durante todo el siglo XX, al menos
hasta la interpretación francesa, Deleuze, Matheron, Gueroult y [luego] también
Negri, que comenzaron a introducir un nuevo esquema de lectura. La anomalía salvaje de Negri fue muy
importante en Italia, ya que introdujo un Spinoza materialista. Ese fue otro
punto de partida para mí en Spinoza. Pero ha sido muy importante esta
reconstrucción, que he publicado en parte en un libro sobre Leibniz y Spinoza y
en uno sobre Hegel y Spinoza. Pero tengo en el escritorio un libro sobre toda
esta trayectoria, se titula Genealogia di
un pregiudizio, en el cual muestro cómo se construye la imagen de Spinoza
en Alemania, y al mismo tiempo, cómo se puede construir otro Spinoza. Lo
publicaré el próximo año.
Yo creo que ese punto de partida con
el que tú comienzas es un real problema, es decir, enfrentarse a una imagen de
Spinoza. Porque es evidente que hay muchas imágenes de Spinoza que se han
producido, sobre todo después de los trabajos de Negri o de los años 80, de
aquellos que vincularon a Spinoza con cierta idea comunista (en Matheron ya se
encuentra este intento). Entonces, efectivamente, detenerse sobre ese trabajo
genealógico de un prejuicio, cómo se construye la imagen de un filósofo, me
parece notable. A ese respecto quería preguntarte lo siguiente: en relación a
esa genealogía y a la crítica de cierta imagen, eso implica a la vez la
construcción de otra imagen. En esa medida, ¿a qué se es fiel cuando uno construye
una imagen de un filósofo?
Mi fidelidad, la fidelidad más
profunda, está entregada a una idea de materialismo, que, sin embargo,
originalmente fue más una pasión que un sistema de conceptos. ¿Qué es el
materialismo? El problema era “llenar” esa palabra que para mí fue siempre muy
importante. La idea de la construcción de un materialismo que en mi pensamiento
estaba ligada a una idea de comunismo. Entonces, he sido fiel a una lectura
materialista de Spinoza, a una interpretación materialista de Spinoza. Y la
interpretación idealista, la genealogía de la interpretación idealista de la
tradición alemana que yo hice, estaba construida sobre el intento de mostrar
cómo fue desconocido ese materialismo. Pero al mismo tiempo, el materialismo de
Spinoza, del cual hablaba, el que estaba en mi cabeza, era muy imaginario, era
un materialismo imaginado más que pensado. Y con ese trabajo de genealogía, al
mismo tiempo hice un trabajo de construcción de otro Spinoza, y se me hicieron
visibles otras cosas que antes no sabía. Estaba en busca de un materialismo…
era materialista de corazón, pero no de pensamiento. Entonces, esa idea, por
ejemplo, del pasaje en el pensamiento de Spinoza de un modelo basado en la serie
a uno basado en la conexión, fue una idea que [por un lado] la encontré gracias
a mi trabajo sobre la tradición alemana, porque en la tradición alemana es
indiscutible que en Spinoza domina el concepto de serie; y [por otro] de
Balibar, de la idea de lo transindividual, pero combinando estas dos cosas fue
posible visibilizar una cosa en el texto de Spinoza, en la materialidad del
texto, que no era inmediatamente perceptible, porque todo el mundo traduce la
connexio como serie, pero no es el mismo problema. Entonces, ese doble trabajo,
por ejemplo, ha tenido un efecto importante en mi interpretación del concepto
spinoziano de tiempo. En Alemania, la gran alternativa sobre Spinoza es: o el
tiempo es un tiempo progresivo, y entonces Spinoza funda una suerte de
filosofía de la historia como en Lessing; o el tiempo no existe, el tiempo cae
en un vacío total, o como dice Hegel, el tiempo es solamente una categoría de
la imaginación. Pero Hegel cancela la categoría de la duración, y así pareciera
que hubiese una eternidad simultánea a sí misma, de manera que no tienes
historia en Spinoza.





